Carta a mis humanos más queridos.

Novio, mejor amiga, amigos en general y familia: esto va para vosotros. Vosotros, los afectados por mi ansiedad.

Antes de nada quiero dejar claro de lo que hablo. No me refiero únicamente al no-sé-qué-ponerme que hace que salgamos tarde de casa o el no-sé-decide-tú que te pone de los nervios. Esto va de mi Trastorno de Ansiedad, que además de incluir esas pequeñas cosas, afecta a TODAS Y CADA UNA de las cosas que hago o decisiones que tomo y, por consecuencia, a todas las personas que me queréis.

Probablemente ya lo sabes, o quizá no, y algunas veces lo has notado, o no. Sudo, me pongo nerviosa, miro a las personas como no debo, hablo más alto de la cuenta o de repente decido que me voy de un sitio sin avisar. Ésta es la razón por la que hago las cosas como las hago y que explica que a veces pueda pasar una semana sin contestarte a un whatsapp o que no te felicitara en tu último cumpleaños – incluso que no fuera capaz de decirte nada cuando tu padre falleció (lo siento y te quiero). Que te cancele planes a última hora o que te diga que voy y termine no apareciendo para darte una excusa de lo más inverosímil (porque la realidad es que ni yo misma sé el motivo real). Que no vaya sola a los sitios, que aún me muerda las uñas, que tenga miedo a las situaciones nuevas o de que no me lance a la piscina si no lo veo 200% claro y seguro. Otro día en otra entrada intentaré explicar estas situaciones para hacerlas más comprensibles para ti.

Artist: Gemma Correll

Es una lucha interna, constante, cada minuto está pasando algo (o varios algos) a lo que tengo que hacer caso y resolver para poder seguir avanzando con el día. Es interna pero la ves. La ves porque está y porque me quieres. Y como la ves te preocupas y quieres que se me pase, que no esté así, que me anime, que salga y me olvide. Que me tranquilice, que respire. Que me beba una cerveza más y no piense en ello. Pero te voy a ser sincera:

Una vez leí una comparación que decía: Tener ansiedad es como estar en medio del mar. Me cuesta mantenerme a flote. Es abrumador y constantemente tengo la sensación de que estoy a punto de ahogarme.” y es lo más acertado que he leído en mucho tiempo. Y no es que no haga caso a tus consejos para “seguir a flote”, sé que son buenos consejos y que los dices de corazón, pero es que cuanto más lucho más me ahogo. Así que, por favor, no me digas que me tranquilice, no me digas que respire, no me digas que no piense en ello. No insinues que puedo hacer algo para controlar mi ansiedad. ¿No crees que si pudiera, ya lo habría hecho?

Te agradezco una y mil millones de veces que estés por mí, que me quieras ayudar, que sufras si sufro, que me quieras ver bien, pero no es eso lo que te pido. No quiero en ti un psicólogo, quiero un amigo, quiero un novio. No tienes que “curarme”, no es tu obligación conseguir que esto pare. Me gustaría que no tuvieras que pasar por ello, y seguro que tú quieres lo mismo para mí. Pero te prometo que continuo buscando formas y aprendiendo a llevarlo cada día. Si alguna vez no sabes qué hacer o cómo ayudarme, simplemente déjame claro que estás ahí, que te tengo, eso es mi flotador, eso es el tronco que aparece de la nada y me permite agarrarme a él, pero por favor, no me pidas que nade.

Con cariño y amor,

Berta.

 

Un comentario en “Carta a mis humanos más queridos.

  1. Rafa dijo:

    Te quiero, mucho, tal y como eres, eres perfecta, doy gracias de tenerte ahora y para lo que queda de vida, no cambies nada de ti, así ya deslumbras y no es fácil deslumbrar…

    Me gusta

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