Entrenador Personal: El Reto.

Que no, que da igual cuántos artículos y libros haya leído sobre estar a gusto con tu cuerpo y lo mucho que esté de acuerdo con ellos que yo sigo mirándome al espejo y sintiéndome en el cuerpo de otra.

Vale, vale, lo explico.

Yo de SIEMPRE, de toda la vida del señor, he tenido kilos de más. “¿Kilos de más para quién?” preguntaréis. Pues para mí. Fuck los cánones, ésto lo pienso por mí y por cómo me gusta verme. ¿Me ha agobiado? Pues lo justo para llorar en mi habitación y cancelar planes pero no lo suficiente como para hacer algo serio al respecto.

Pues bien, allá por el verano de 2013 mi cuerpo empezó a cambiar. Aún no sé bien el por qué científico, pero sí es cierto que ese año y los dos siguientes fueron el pico más alto de mi ansiedad. Bajé de una 44 a una 38 (teniendo en cuenta cómo talla Inditex quizá esto no sea un referente) y perdí más de 10 kg. De repente me cabían los vaqueros del H&M y me veía bien en bikini. Alguna amiga me dijo que estaba “pasada” y que me había quedado muy delgadita pero yo era feliz. Muchas de las personas para las que había sido invisible durante años me ponían de repente en su radar y ya no me costaba 1 hora elegir qué ponerme cada día.

¿La parte negativa? (Porque amigas, SIEMPRE hay una parte negativa). Mi vida. Era un completo DE-SAS-TRE. Todo iba mal: estaba en una relación que no me hacía feliz, que me consumía y en la que solo había discusiones, me había alejado de mis amigos y de mi familia, la ansiedad me había comido y de postre se había comido la vida que tanto echaba de menos. Tenía unas digestiones tremendamente horribles, no sabía controlar los ataques de ansiedad, me pasaba las tardes y las noches sola en casa  e incluso se me caía un poco el pelo. PERO ERA DELGADA. Y lo mejor de todo: LOS MUSLOS NO ME ROZABAN.

Así durante tres años.

Hasta que en el verano de 2016 conseguí (con ayuda de amigos y psicólogos – os quiero mucho L. y C. – ) cortar con todo aquello, y poco a poco retomar mi vida.

Y aquí me hallo, a las puertas del verano de 2018, habiendo ganado unos 8 kg de aquellos que perdí, con heridas one more time en los muslos, sin que me quepa ningun short ni falda que haya comprado en los últimos años y sintiendo que ya me había acostumbrado a los vestidos y a mis muslos sin cicatrices. Me miro en el espejo y no me gusta, no me gusta nada, pero lo que sí me gusta ahora es mi vida.

Hace dos años tenía el físico que quería pero por dentro era una mierda. Ahora no tengo el físico que quiero, pero por dentro soy una roca, tengo ganas, ilusiones y soy más feliz. Y desde este punto PUEDO y QUIERO trabajar mi físico a la vez que mi interior.

Y por eso… TACHÁN TACHÁN! Hoy empiezo con un entrenador personal.

Sí, sí, de esos que te hacen un plan de nutrición a medida y entrenan contigo y te dicen “venga Berta, una más que tú puedes”.

Porque es la única vez en mi vida que me veo con fuerzas, pero sobretodo ganas, de hacerlo. Porque admito que necesito otra persona que me ayude. Porque necesito que esa persona sea un profesional para yo creérmelo y confiar en él. Porque necesito que ese alguien también confie en mí. Porque he vivido dos veranos sin que me rocen los muslos y OH DIOS QUÉ MARAVILLA. Y porque sí, porque yo quiero y no porque me lo impongan.

Voy a intentar llevar un diario o apuntar los progresos (que dicen que eso ayuda) y publicarlo más o menos seguido. De momento, este es el punto de partida:

Peso actual: 73kg.

Peso objetivo: 66kg.

Tiempo: 2 meses.

 

¡Espero contaros cosas pronto!

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